Durante uno de mis complejos estudios, repletos de pruebas, operaciones y atribuladas sesiones de contemplación sobre la actividad microorganística visible a ojo humano de las esquinas de mi salón, imaginaba cuál podría ser la versión actual o actualizada de Jesucristo. Cuál sería hoy en día el elemento desencadenante de una migración intelectual tan aparentemente brutal como la aparición de un mesías. En que figura se reencarnaría hoy en día para hacer llegar su mensaje.
En los 60 fué Jim Morrison, eso es absolutamente indudable, y hubiera creado el mismo cambio y revolucionado el pensamiento mucho más radicalmente sino hubiera dicho tantas veces que estaba hasta las cejas de pellote. Se me hace evidente, pues, que Jesucristo, o bien no aderezaba su existencia con sustancias altamente alucinógenas, o bien tenía mejores agentes de prensa. Desde mi punto de vista, me inclino por la segunda opción, por aquello de:
- Lázaro, levántate y anda, que te toca liar a ti.
Para el resto, Jim lo tenía todo. Su María Magdalena en forma de Pamela Courson, y sus apóstoles (incluido el traidor) en forma de componentes del grupo, asistentes y demás chupópteros. ¡Qué lejos podría habernos llevado!
Pero, ¿y hoy en día? ¿quién puede igualarse a alguien como Jim? ¿o en menor grado Jesús? ¿Vosotros lo sabéis? ¿Es pecado decir que Jesús tenía grupies y su club de fans llamado “los apóstoles”? ¿Alimentaron el final de Jesús con las mismas chorradas que sobre el final de Jim? Si la muerte de Jim Morrison es aún para muchos una incógnita ¿Porqué la de Cristo se supone que está tan clara?
Mi opinión: Cristo murió en la bañera hasta el culo de jaco y Jim crucificado por los romanos, que se reían de sus poemas al grito de “Salud, rey de las puertas de la percepción”, por mis cojones. Y dicho esto, mejor que el día del juicio final en el que se supone volverá Cristo a darnos la carta de desahucio, venga Jim a ponernos de pellote hasta que veamos otra vez a Lázaro, los ángeles y si hace falta, dios y toda la corte.














